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La
denominada ruta de San Victorián
la compone un recorrido por los núcleos
que atravesaban los antiguos monjes por
el municipio de El Pueyo de Araguás.
Los núcleos que componen la ruta
de San Victorián lo forman El Pueyo
de Araguás, que tiene la casa más
antigua del Sobrarbe (casa Coronas fechada
en 1519), Soto y La Pardina, Araguás
(con iglesia y cuyo ábside y nave
románica son del siglo XII y con
casa fuerte del Arrendador), San Lorién
(con iglesia románica), Torrelisa
(destaca casa Betato con bajos abovedadas),
Los Molinos, La Muera, El Plano, Oncins
y San Victorián. |
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CÓMO
ACCEDER
El
Monasterio de San Victorián está
situado en las faldas de la Peña
Montañesa. Para acceder a este
monasterio -desde el que se divisa unas
vistas excepcionales- se puede hacer
desde Aínsa en dirección
al Pueyo de Araguás, siguiendo
hacia Torrelisa, Los Molinos, El Plano,
Oncins y San Victorián. El trayecto
dura una media hora por una carretera
asfaltada, si bien hay que ir despacio
porque es una carretera de montaña.
También se puede acceder desde
Laspuña en dirección Ceresa
hacia San Victorián. Una tercera
vía de acceso va desde Aínsa-Arro
hasta Los Molinos, El Plano, Oncins
y San Victorián.
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EL
MONASTERIO MÁS ANTIGUO DE ESPAÑA:
SU HISTORIA
El
antiguo monasterio de San Victorián
está considerado por los expertos
e historiadores como el más antiguo
de España. El antiguo monasterio
fue distinguido y protegido, tal como
reconoce uno de los últimos gobernadores
del abadiado, por los reyes de todas
las dinastías y los papados de
todos los tiempos.
El
obispo Fortunato escribía ya
en el siglo VI haberlo regido por doce
lustros el santo que mereció
se sustituyera su nombre al de San Martín
de Asán con que anteriormente
se conocía la venerable casa
dedicada como era a San Martín
obispo y construida en el pueblo de
Asán, hoy Los Molinos, lo cual
hace datar su fundación a principios
de dicho siglo.
Destruido
el monasterio por los sarracenos, fue
reedificado por el rey de Aragón
don Sancho El Mayor, el cual con consejo
de todos los próceres del reino,
apostó por la introducción
de monjes benedictinos. Fue escogido
para capilla y sepulcro de monarcas
aragoneses, panteón de varios
monarcas. Ejerció jurisdicción
en más de cincuenta pueblos.
Las victorias de los reyes de Aragón
se atribuyeron a las reliquias de San
Victorián, allí veneradas,
que eran conducidas por ellos al campo
de batalla, cual arma poderosa contra
las huestes agarenas. Su influencia
y la de los monjes que allí habitaron
hacían la ruta por la zona. Muestras
y pruebas de sus trayectos son todavía
evidentes. No en vano fue en este monasterio
donde se reunieron Ramiro el Monje y
Ramón de Berenguer IV para decidir
los esponsales entre este último
y doña Petronila, unión
que posteriormente daría origen
a la Corona de Aragón.
No
obstante, el monasterio tiene su época
oscura desde las invasiones musulmanas
del siglo VIII hasta el año mil.
Cuando los descendientes del rey Sancho
el Mayor de Navarra inician la reconquista
del reino de Sobrarbe, utilizan el apoyo
ideológico del Monasterio. En
la Alta Edad Media el monasterio pasa
a la advocación de la regla de
San Benito y al mismo tiempo el Abad
recibe el privilegio de la Mitra, esto
es, sólo reconoce en lo eclesiástico
la autoridad del Papa y en lo terrenal
depende directamente del Rey. El monasterio
mantiene un enorme poder hasta la reforma
de los obispados realizada por Felipe
II a finales del siglo XVI. Por ello
pierde la mitad de sus propiedades.
A pesar del declive Felipe V destaca
su importancia histórica y lo
dota de una importante cantidad para
reformar y ampliar la iglesia. Con la
desamortización de Mendizábal
en el siglo XIX desaparecerá
la propiedad del monasterio a favor
del Estado. Aquí comienza su
verdadero declive.
Los
monjes benedictinos de San Victorián,
que en su época tuvieron una
enorme influencia en todos los pueblos
de su entorno y en la extensión
cultural. Igualmente se pretende dar
cuenta y reconstruir los trayectos de
las famosas veneraciones a San Victorián,
a las cuales confluían no sólo
los vecinos de los pueblos del abadiado,
sino de otros lugares muy alejados que
requerían trayectos de varias
semanas de duración.
La
importancia de la ruta de los monjes
y de las veneraciones llega hasta tal
punto que es frecuente encontrarlas
tanto en libros del Cabildo como en
actas del Consejo. En ellas se puede
encontrar las disposiciones señalando
el número y personas que debían
ir en comisión y juntarse a la
de los demás pueblos que acudían
en veneración a San Victorián
(muchas veces en tiempo de sequía),
el itinerario que debían seguir,
el punto de reunión. La importancia
de las veneraciones era tal que algunos
historiadores llegan comparar estas
peregrinaciones en parte con las jacobeas.
Los
monjes, tanto los que vivían
en el monasterio como los que estaban
en casas de los núcleos cercanos
(Los Molinos, El Pueyo, Araguás...)
Tenían sus criados y sirvientes
propios, con preocupaciones de cultivos
y campos e incluso de administración
de justicia. El monasterio y sus monjes
sufrieron una lenta agonía propia
de la situación histórica
en el siglo XIX y XX, hasta el punto
de uno de los obispos llegó a
señalar: “Los monjes no
se reúnen si no es para tomar
acuerdos en contra del obispo”.

La
desamortización, la guerra civil
se tradujo en un desmantelamiento paulatino
de todos sus valores y en un gran olvido
de todo el legado cultural que dejaron
los monjes y los propios habitantes
vinculados al monasterio. Las rutas
de sus peregrinajes pasaron al olvido.
En su esplendor tuvo más de catorce
altares en su interior. Incluso las
tejas fueron sacadas de la cubierta
para restaurar otras iglesias vecinas.
Altares y retablos se repartieron por
la zona: la sillería del coro
está en la iglesia de Boltaña,
el retablo de una
Capilla lateral en Latorrecilla, en
Barbastro está el retablo principal
y un buen número de documentos.
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REHABILITACIÓN PARA SU APERTURA PUBLICA
El Monasterio de San Victorián ha recibido el impulso de las administraciones en varias fases, no obstante, dado su estado de ruina en algunos lugares se hacen necesarias importantes inversiones para su rehabilitación integral. Hasta el 2011 las inversiones en el Monasterio han ascendido a una cifra cercana a los dos millones de euros en diferentes aportaciones.
El Gobierno central aportó 50 millones de pesetas en 1992. Posteriormente en el año 2001, 2001 y 2002 el Gobierno central invirtió 130 millones de pesetas. La DGA licitó en el año 2005 obras por valor de 20 millones de pesetas para acometer la restauración de la entrada, la torre y el claustro. En el año 2010 el Gobierno de Aragón aprobó una partida de más de 700.000 euros para acometer la rehabilitación integral de la nave central y adyacentes. Igualmente, el Gobierno de Aragón adquirió la parte privada, un esfuerzo económico importante, que permitirá que se abra al público con visitas guiadas de forma coordinada entre el Gobierno de Aragón, la comarca y el Ayuntamiento de El Pueyo de Araguás. Asimismo se estudiarán las opciones de futuro, tal como señaló en una visita en el mes de abril de 2011 la consejera de Cultura del Gobierno de Aragón, María Victoria Broto. Con estas inversiones y las previstas se pretende ofrecer un atractivo más para dar vida a los pueblos del entorno.
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CONTEXTO
El
municipio de El Pueyo de Araguás
se encuentra localizado en el entorno
de la Peña Montañesa, a
tan sólo cinco kilómetros
de distancia de Aínsa, en la comarca
del Sobrarbe. El municipio lo componen
en la actualidad 163 habitantes y una
superficie de 62 kilómetros cuadrados,
la mayor parte de ellos conformado por
grandes bosques de uno de los pulmones
del Pirineo, sobre todo extensos bosques
mediterráneos de encina y quejigo,
bosques euro siberianos de pinos negros,
abetos y hayas El marco geográfico
queda delimitado por los ríos Cinca
y Ésera, entre los cuales se levanta
la majestuosa sierra Ferrera, que presenta
una gran variedad de ecosistemas y paisajes
producto de una sabia combinación
entre la naturaleza y la mano del hombre
Este
municipio llegó a contar con más
de 500 habitantes han ido descendiendo
con el paso e los años. Una muestra
es que llegó a 378 habitantes en
1960 y a 173 en 1991.
Estos datos vienen a reflejar una realidad
palpable. En la actualidad han surgido
varias iniciativas unidas al turismo rural
que ha permitido ir asentando una población
joven con posibilidades de recuperación.

Por ello se han creado más de 50
plazas de turismo rural en casas recuperadas
acorde con la construcción del
municipio y la puesta en marcha de dos
restaurantes en entorno del antiguo monasterio.
Asimismo, se ha puesto en marcha varios
proyectos de recuperación medioambiental
de antiguos caminos señalizados,
(gestión sostenible de caza, mantenimiento
de muladares tradicionales, ecoturismo,
formación y realización
e actividades de voluntariado ambiental,
apoyo a la ganadería extensiva,
recuperación de razas autóctonas)
y por supuesto recuperación del
patrimonio histórico. El Ayuntamiento
de El Pueyo de Araguás ha conseguido
en el año 2003 gracias al trabajo
de recuperación en colaboración
con la Fundación Quebrantahuesos
el prestigioso premio Félix de
Azara. |
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